El sistema
digestivo es el encargado de digerir los alimentos que tomamos,
haciéndolos aptos para que puedan ser primero absorbidos y luego asimilados. El
sistema digestivo comprende el tubo digestivo y las glándulas anejas. El tubo digestivo
es un largo conducto que se extiende desde la boca, que es un orificio de
entrada, hasta el ano, que es el orificio terminal o de salida de los residuos
de la digestión. En el tubo digestivo se distinguen la boca, la faringe, el
esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso.
La
Cavidad Bucal
La boca es una cavidad en cuyo interior están
la lengua y los dientes. La lengua es un órgano musculoso en el que
reside el sentido del gusto. Los dientes son piezas duras encajadas en los
orificios o alvéolos de los huesos mandibulares. La parte inferior
del diente se llama raíz y la porción libre externa se llama corona, figurando
entre ambas una zona llamada cuello. Existen tres clases de dientes; los
incisivos, los caninos, los premolares y los molares. El hombre adulto
posee treinta y dos dientes, dieciséis en cada mandíbula; cuatro incisivos, dos
caninos, cuatro premolares y seis molares.
La faringe es una cavidad músculo-membranosa situada en el fondo de la boca y
con la cual comunica. La faringe comunica a su vez con las fosas nasales
mediante dos orificios, llamados coanas, y con el oído medio mediante
las trompas de Eustaquio.
El esófago es un tubo que va desde la faringe hasta el estómago. Desciende
verticalmente entre la tráquea y la columna vertebral, atraviesa el diafragma y
comunica con el estómago por un orificio llamado cardias. El estómago es un
ensanchamiento del tubo digestivo en forma de fuelle de gaita alargada.
El estómago está situado debajo del diafragma. En la pared del estómago hay
fibras musculares lisas, oblicuas, longitudinales y circulares, y su interior
no es liso, sino que presenta arrugas y pliegues. Además está tapizado por una
túnica mucosa en la que están instaladas las glándulas encargadas de segregar
el jugo gástrico.
El intestino es un tubo de unos ocho metros de longitud situado a continuación
del estómago. En él se distinguen el intestino delgado y el intestino grueso.
El intestino delgado se halla a continuación del estómago y comprende el
duodeno, el yeyuno y el íleon. En el interior del intestino delgado existen
multitud de salientes de un milímetro de longitud, las vellosidades
intestinales. En estas vellosidades circula lasangre por una arteriola y
una venita, y la linfa por un pequeño vaso llamado vaso quilífero. El intestino
grueso comprende tres regiones: el ciego, el colon y el recto. El ciego es la
primera parte y se une al intestino delgado por la válvula íleco-cecal. El
ciego lleva una prolongación lateral, el apéndice vermiforme. El colon
comprende una porción ascendente, una porción transversal y una porción
descendente que termina en el recto, que se comunica con el exterior por el
ano, por donde son expulsados los excrementos.
Dentro de las glándulas anejas se distinguen las glándulas salivares, el hígado
y el páncreas, que elaboran, respectivamente, la saliva, la bilis y el jugo
pancreático. Las glándulas salivares se clasifican en tres pares: dos
parótidas, dos submaxilares y dos sublinguales. El hígado es la glándula más
voluminosa del cuerpo humano. Está situado debajo del diafragma, en la
región abdominal derecha, cubriendo algo al estómago. Del hígado sale la bilis
por el conducto hepático. El páncreas elabora el jugo pancreático. Es un órgano
alargado situado detrás del estómago, cerca del duodeno. Posee un conducto que
recoge el jugo pancreático elaborado en el interior de la glándula.
La fisiología del aparato digestivo comprende, una serie de
fenómenos motores, secretores y de absorción, que tienen lugar desde el
momento de la ingesta del alimento, hasta la eliminación final de los residuos
no útiles para el organismo. Para ello a de pasar el alimento por la boca, la
faringe, el esófago, el estómago , el intestino delgado y el intestino grueso,
para terminar con la defecación, para la cual existe el ano o esfínter anal.
Es la zona de recepción del alimento. En ella tienen lugar
dos procesos importantes, la masticación y la insalivación.
La masticación se define como el conjunto de movimientos de la cavidad bucal
que tienen como fin ablandar, triturar, moler, rasgar y cortar los alimentos y
mezclarlos con la saliva.
La mezcla de la saliva con el alimento o insalivación, se produce con el fin
de:
Disolver los alimentos. Esto permite apreciar el sabor y reconocer la
existencia de cualquier sustancia extraña, tóxicos, irritantes , etc...
Lubricación de los alimentos. Facilitándose así la deglución.
Inicio de la digestión de algunos hidratos de carbono, gracias a
la acción de la enzima amilasa.
Acción bactericida por efecto de la lisozima.
Mantenimiento de la humedad en la cavidad bucal.
El volumen diario de saliva es de 1000 a 1500 cm3 . Existe una
secreción de saliva basal, que se llega a multiplicar por cuatro al ingerir
alimentos. El mayor volumen secretor procede de las glándulas parótidas,
seguidas por las submaxilares.
Agua 96%
Moco, de efecto lubricante.
Iones (sodio, potasio, cloro, fosfato, bicarbonato y calcio)
Enzimas: amilasa salival o ptialina (inicia la digestión de
los carbohidratos), galactosidasa (descomponen la galactosa), lisozima
(destructora de bacterias).
Globulina (Inmunoglobulina A).
Proteína R que protege a la vitamina B12 uniéndose a ella.
Todo ello le otorga un pH de 6.3-6.8.
La deglución es el proceso por el cual, el alimento se mezcla con la saliva
(bolo alimenticio) y consta de una fase bucal, una fase faríngea, y una fase
esofágica.
En el esófago se producen contracciones activas del músculo esofágico. Estas
contracciones son de tres tipos:
Peristaltismo primario: Se produce tras la deglución, como consecuencia de la
relajación del esfínter esofágico superior. Esta contracción es más rápida con
alimentos líquidos y calientes, que en el caso de sólidos y fríos.
Peristaltismo secundario: Originado por la distensión local del esófago.
Peristaltismo terciario: Muy débiles.
El esfínter esofágico inferior, tiene como principal función evitar
que el contenido del estomago vuelva al esófago. Este esfínter suele estar
cerrado y se abre para dar paso al bolo alimenticio.
El alimento, tras pasar por el esófago llega al estómago.
Dentro de las funciones gástricas, hay que destacar la capacidad secretora, de
sustancias muy ácidas, cuya función, es la de degradar mecánica del
alimento. Al llegar la comida al estómago se realiza la mezcla y el ataque por
parte de los jugos gástricos. Además interviene en el control del apetito y
regula la flora intestinal.
A la salida del estomago existe el esfínter pilórico, cuya función es dejar
paso a las sustancias pequeñas que abandonan el estomago e impedir el paso a las
partículas grandes que son impulsadas de forma retrógrada para que continúe su
digestión.
El intestino delgado posee distintas funciones. En primer lugar a este nivel se
secreta moco, con la misión de proteger la mucosa y facilitar el
tránsito intestinal. Se secretan enzimas como la enterocinasa, la amilasa, las
peptidasas, las disacaridasas y la lipasa. Secreciones endocrinas , que
estimulan , inhiben y regulan tanto la secreción como la motilidad intestinal.
Se secreta a su vez inmunoglobulinas A y M , concarácter defensivo y
promotor del crecimiento de la flora intestinal. También hay secreciones
elaboradas fuera del intestino, como son, secreciones procedentes del páncreas
y de la vesícula biliar.
Tal vez la misión más importante del colon, viene determinada por los
movimientos del mismo, caracterizados porque, favorecen el almacenamiento.
No todos los movimientos que se producen en el colon, son de propulsión,
existen movimientos de retropropulsión cuya finalidad es mantener el quimo en
el colon ascendente, para deshidratarlo y que adquiera consistencia y también
existen movimientos de masa, que son los que facilitan el avance de la masa
fecal y la evacuación.
Esofagitis
La esofagitis por reflujo es una lesión de la mucosa esofágica causada por
reflujo del contenido gástrico o intestinal que
penetra en el esófago. Según el agente causal se denomina esofagitis péptica,
biliar o alcalina.
Para que se produzca un episodio de reflujo tiene que reunirse dos condiciones:
el contenido gastrointestinal ha de estar "presto" para el reflujo y
el mecanismo antirreflujo a nivel del extremo inferior del esófago ha de estar
perturbado. Este trastorno produce acidez y el principio básico del tratamiento
es neutralizar la sustancia atacante (como antiácidos y antagonistas del
receptor H2 en la esofagitis péptica, y colestiramina e hidróxido de aluminio en la esofagitis biliar). En general, el
tratamiento de casos no complicados incluye disminución de peso, dormir en una
cama con la cabecera elevada, antiácidos, suprimir los factores que aumentan la presión abdominal,
y evitar el tabaco y
los medicamentos peligrosos.
A los tumores benignos de esófago les corresponde menos del 10 % de todos los
tumores esofágicos. Cuando estos tumores son malignos el paciente presenta
disfagia progresiva (deglución difícil) y rápida pérdida de peso. El dolor
torácico se origina cuando el tumor se difunde a los tejidos periesofágicos,
por lo tanto cuando se descubre la enfermedad suele estar avanzada y su
pronóstico es malo, la supervivencia de cinco años es del orden de 5 %, siempre
que el tumor se halla extirpado y se halla llevado a cabo un tratamiento con
radioterapia, quimioterapia o ambos. En más de un 60 % de los pacientes solo es
posible limitarse a un tratamiento paliativo.
Son muy frecuentes las úlceras pépticas que consisten en la obstrucción de la
mucosa en la zona del estómago, denominada úlcera gástrica o del duodeno
(úlcera duodenal), quedando sus paredes expuestas al ataque de los jugos
digestivos e, incluso, pueden llegar a ser perforadas. Hay varios factores que
aumentan el riesgo de padecerlas: predisposición genética, consumo de tabaco, consumo excesivo decafé y alcohol y el uso regular de algunos medicamentos como la
aspirina. El estres y
la tensión nerviosa también puede predisponer a una persona a
padecer una úlcera.
En tal caso, el paciente vomita sangre, hematemesis, y tiene deposiciones de color negro
intenso y consistencia pegajosa, llamadas melenas, debido a que la sangre ha
sido parcialmente digerida.
La posible perforación de la úlcera supone un serio y grave peligro por el
vertido de potentes sustancias químicas y enzimas a la cavidad peritoneal.
La gastritis erosiva, también conocida como gastritis hemorrágica o erosiones
gástricas múltiples, es causa frecuente de hemorragia de tubo digestivo alto,
pero casi nunca grave. Lo primero que hay que hacer es parar la hemorragia, en
algunos casos hay que recurrir a un lavado de estómago con una solución salina
isotónica, y después se instituye un régimen con antiácidos y cimetidina o
ranitidina cada hora.
El cáncer gástrico o de estómago es uno de los más frecuentes en todo el mundo.
Los síntomas en sus primeras fases, que es cuando es susceptible de curación
son mínimos o nulos, por lo que los enfermos suelen consultar demasiado tarde.
No se conocen las causas aunque se culpa a la dieta y parece ser que esta
dolencia posee un ligero elemento genético. La extirpación quirúrgica del tumor
es la única posibilidad de lograr la curación. La búsqueda minuciosa de signos de metástasis a distancia evitará cirugía
innecesaria. La exploración física se
completa con radiología de tórax, pruebas de funcionamiento hepático, y ultrasonido
abdominal.
En el estómago, la única obstrucción significativa se da a nivel del píloro y
se debe bien a un desarrollo excesivo del esfinter muscular como se suele
encontrar en bebés (estenosis pilórica), bien en adultos a consecuencia de
cicatrices de ulceras o neoformaciones de la zona.
Uno de los trastornos más comunes es el estreñimiento, debido al paso lento del
contenido intestinal por el colon, con lo que se absorbe una cantidad excesiva
de agua y las heces se endurecen y se hacen difíciles de expulsar. Suele ser
síntoma, simplemente, de una dieta incorrecta, pero la acumulación de las heces
ejerce una presión que puede producir la dilatación de las venas, y provocar
las dolorosas y molestas almorranas o hemorroides.
Ante un estreñimiento absoluto es evidente la existencia de obstrucción, éste
es uno de los problemas más comunes que pueden ocurrir en relación a la luz del
tracto. La obstrucción suele tener su causa dentro y fuera del sistema. Si es
total o virtualmente completa, el líquido y los alimentos se acumulan detrás de
la obstrucción y esto ocasiona varios efectos en relación con el tiempo de obstaculización del sistema. Una característica
común del cuadro es el vómito, que normalmente se da en forma violenta y sin ningún
esfuerzo según el tipo. En la obstrucción alta el vómito suele contener
alimentos rancios agriados y presencia de bilis verde, y cuando la obstrucción
es baja, se parece comúnmente a las heces. El abdomen aparece tenso reflejando
la distensión del intestino y siendo especialmente prominente en la obstrucción
del colon. No se evacuan gases ni heces. Una vez que el intestino está
distendido, se detiene virtualmente la absorción y las secreciones liberadas en
el intestino no son absorbidas. Como pueden totalizar ocho o más litros en
veinticuatro horas, el paciente se deshidrata rápidamente. Dependiendo de la
causa puede o no haber dolor.
También son frecuentes las diarreas, debidos a un aumento en la actividad de los músculos intestinales (retortijones) que determinan un
paso muy rápido del contenido intestinal y el agua no se absorbe en cantidad suficiente, por lo que
las heces son líquidas. Las causas más corrientes son infecciones víricas o
bacterianas, algunos medicamentos y venenos y situaciones de estrés.
En el intestino también pueden desarrollarse tumores. El cáncer de colon y
recto es de los carcinomas (tumor maligno) mas frecuentes tanto en hombres como
en mujeres, es muy común que estos tumores sean invasores y muchos de ellos se
diagnostican primero por sus complicaciones. El tratamiento del cáncer de colon
es básicamente quirúrgico y la curación solo es posible cuando el tumor esta
limitado a la pared intestinal.
Respecto al hígado, la enfermedad más corriente es su inflamación o hepatitis,
generalmente causada por virus. Las hepatitis víricas incluyen varios tipos
como la hepatitis A, propagada a través de alimentos contaminados y
relativamente poco importante, y la hepatitis B, propagadas por contacto con
sangre o suero infectados o por contacto sexual que es potencialmente mortal.
También existe la hepatitis D, producida por el agente Delta que coinfecta con
el virus de la hepatitis B (H.B.V.), la duración de esta infección depende de
la duración de la infección por H.B.V. y no puede sobrepasarla.
El páncreas también se inflama, aunque las posibles causas no estén
suficientemente claras. Los efectos, sin embargo, pueden ser catastróficos,
debido a posible suelta de secreción externa de las proteasas pancreáticas por
la inflamación, con lo que se inicia su autodigestión.
La boca es la entrada del tubo digestivo. Es una cavidad limitada por el
paladar, los carrillos y la lengua. La porción posterior del paladar es más
blanda que la anterior y en su parte media presenta una prolongación carnosa
denominada úvula o campanilla. Los bordes laterales del velo del paladar se
unen a las paredes de la faringe, formando salientes o repliegues a cada lado,
entre los cuales queda una cavidad ocupada por una glándula llamada amígdala.
En la boca se llevan a cabo tres funciones importantes, denominadas:
masticación, insalivación y deglución. La masticación la realiza los dientes,
moliendo y triturando los alimentos. La insalivación se produce gracias a un
líquido que segrega las glándulas salivares, la saliva. La deglución permite
que los alimentos pasen desde la boca a la faringe, para seguir por el esófago
hasta el estómago.
Las glándulas salivares son las encargadas de segregar saliva. La función de la
saliva es digestiva y protectora pero, sobre todo, sirve para facilitar la
masticación y la deglución de los alimentos. Las seis glándulas salivares
tienen un conducto que vierte la saliva elaborada en la boca. Las glándulas salivares
están reapartidas por toda la cavidad bucal, pero existen tres acúmulos de
mayor importancia: son las sublinguales, submaxilares y parótidas. La glándula
salival parótida vierte por el conducto que atraviesa el músculo bucinador y va
a parar encima de la segunda molar. Su secreción es serosa, semejante al suero.
Las glándulas submaxilares vierten casi justo detrás de los incisivos
centrales; son glándulas mixtas, pero predominantemente serosas. Por último,
las sublinguales son glándulas mixtas que vierten debajo de la lengua por
varios canales.
La faringe está situada inmediatamente detrás de la boca. Es un conducto corto,
que tiene muchas aberturas de comunicación.
Por arriba se comunica con las fosas nasales, mediante dos orificios, llamados
las coanas, y el oído, mediante las trompas de Eustaquio. Por su parte
inferior, la faringe se comunica con la laringe y el esófago. Es, pues, un
órgano del sistema digestivo de doble función, ya que por ella pasa el aire
cuando respiramos, y los alimentos cuando comemos.Por tanto, es una zona de
paso de las cavidades bucal y nasal hacia el esófago y la tráquea. La
comunicación de la faringe con la laringe está protegida por una lámina cartilaginosa
llamada epíglotis. Los alimentos no pueden pasar a la tráquea porque en el
momento de la deglución se levanta la laringe y queda la epiglotis abatida
sobre ella. A ambos lados de la faringe están dos órganos llamados amígdalas.
El esófago es un tubo de tejido duro, que mide de veinte a veinticinco
centímetros y comunica a la faringe con el estómago, después de atravesar el
diafragma, que separa la cavidad torácica de la abdominal. Se sitúa entre la
tráquea y la columna vertebral en el mediastino o espacio situado en medio de
la cavidad torácica entre los dos pulmones. Prácticamente, el esófago es un
conducto de paso de los alimentos, ya que la superficie interna es acanalada
longitudinalmente. Por ello, la función que cumple el esófago es de simple
conducción de los alimentos al estómago. Las células de revestimiento abundan,
al estar expuestas al continuo roce de los alimentos, y se regeneran
activamente. Las células caliciformes están dispuestas a largo del esófago. Las
glándulas tubulares segregan, además de jugo gástrico, moco, por la necesidad
en esta zona de protección contra alimentos insuficientemente masticados.
El hígado es una glándula muy voluminosa que desempeña varias funcionesen el
organismo. Se halla situado debajo del diafragma en la región abdominal
derecha, cubriendo algo al estómago. Del hígado sale la bilis por el conducto
hepático-. Las células secretoras más importantes del tejido hepático son los
hepatocitos. Estas células sintetizan casi todas las proteinas disueltas en el
plasma sanguíneo y regulan la concentración en la sangre de los principales
nutrientes: glucosa, aminoácidos y ácidos grasos. Además, los hepatocitos
eliminan de la sangre el amoníaco y otras sustancias, desechos de glóbulos
rojos desintegrados, transformados para otros usos o para la excreción renal.
Desde el punto de vista de la digestión, el hígado es una glándula que no
segrega enzimas, sino una serie de productos que sirven para neutralizar el quimo y
emulsionar las grasas y facilitar su digestión y absorción.
El estómago es una gran dilatación del tubo digestivo, en forma de "fuelle
de gaita" alargada verticalmente, que está situado debajo del diafragma.
Posee dos orificios: uno superior, que lo comunica con el esófago, llamado
cardias, y otro inferior, por el que se comunica con el intestino delgado,
denominado píloro. Interiormente, está tapizado por un conjunto de glándulas
que segregan diferentes fermentos y ácido clorhídrico. Al líquido que resulta
de la mezcla de estas sustancias se le denomina jugo gástrico. El estómago no
es un órgano pasivo pues actúa mecánicamente, provocando una continua
agitación, en la que se trituran y reducen a papilla los bolos alimenticios llegados
a él, a la vez que los mezcla íntimamente con el jugo gástrico: éste ejerce una
acción química sobre los alimentos. El resultado es una especie
de papilla muy ácida, llamada quimo.
La vesícula biliar, situada por debajo del hígado, es una bolsa en forma de
pera que concentra y almacena la bilis. La bilis es una sustancia líquida,
viscosa, de color verdeamarillento, sabor amargo y reacción alcalina, que es
secretada por el hígado y vertida en el intestino por los conductos biliares.
La expulsión de la bilis y jugo pancreático se debe a que el peristaltismo
duodenal abre la ampolla de Vater y se descarga la bilis contenida en el
conducto colédoco y el jugo pancreático. Pero para que la vesicula biliar se
vacíe, ha de contraerse, exprimirse. Lo hace, en efecto, obedeciendo a
estímulos nerviosos procedentes del bulbo; la "señal" que llega al
bulbo es la hormona colecistonina que secreta el intestino delgado en cuanto
las grasa, aunque sea en pequeñas cantidades, entran en él.
El páncreas es una glándula compacta o lobulada, situada junto al intestino
delgado y tine uno o varios conductos excretores que desembocan en el duodeno.
Consta de una parte exocrina que elabora un jugo que vierte en el intestino y
contribuye a la digestión porque contiene varios fermentos, y otro endocrina,
que produce una hormona, la insulina, cuya misión es impedir que pase de un
cierto límite la cantidad de glucosa existente en la sangre. El jugo
pancreático desempeña un papel muy importante en las actividades digestivas del
intestino. Se ha comprobado que la adaptación de la secreción a la composición
de la dieta se efectúa en parte por el mecanismo humoral y en parte por el
nervioso. En cuanto a su estructura microscópica se trata de una glándula
constituida por un complejo alveolar, semejante a las glándulas salivales,
salvo en lo referente a las "insulas" de células especiales incluidas
en los alveolos.
El apéndice cecal o vermiforme es una porción tubular con aspecto de lombriz
que sale del extremo cerrado del intestino ciego. Este anexo del ciego reviste
especial interés debido a que es asiento frecuente de procesos
patológicos. Embriológicamente, se trata del extremo inferior del ciego que no
se ha dilatado tan rápidamente como el resto del órgano, y, en consecuencia,
aparece como un divertículo que nace del ciego a tres centímetros o menos por
debajo del lugar de penetración del ileón. El apéndice cecal se encuentra
frecuentemente incurvado o incluso arrollado sobre sí mismo. Es entonces cuando
existe el grave peligro de que la actividad de las bacterias destruya no sólo
el contenido del apéndice, sino la propia pared del órgano, ya que los
gérmenes, al penetrar en la pared intestinal, la infectan. La apendicitis es
uno de los trastornos intestinales más graves y peligrosos.
El recto es la última parte del intestino, en cuyo extremo se abre el ano u
orificio de salida de los restos de la digestión. El recto tiene unos doce
centímetros de longitud y está normalmente vacío, excepto poco antes y durante
la defecación. En el intestino grueso, continúa el proceso de la digestión,
aunque en él ya no existe la vellosidad glandular del intestino delgado. En cambio, se encuentran muchas bacterias intestinales que
provocan fermentaciones. La cantidad de bacterias que continuamente se forman
en el intestino grueso es tan grande, que se calcula que casi la mitad de las
heces fecales son bacterias vivas o muertas. Por debajo del recto está el canal
anal, de unos cuatro centímetros de longitud, revestido de crestas verticales
llamadas columnas anales. En las paredes del canal anal hay dos fuertes hojas
planas de músculos llamados esfínteres interno y externo, que actúan como válvulas y
que se relajan durante la defecación.
El control de
la secreción salival, se realiza mediante estímulos extra orales, visión u olor
de la comida, estímulos orales, la ingestión, y estímulos nerviosos.
El
Esófago
El
Estómago
Los
jugos gástricos están compuestos por agua (98%), sales, ácido clorhídrico,
mucoproteínas, enzimas proteolíticas, factor intrínseco, secreciones endocrinas
e inmunoglobulinas.
Dentro
de estas sustancias destacamos el CLH (ácido clorhídrico), secretado por las células gástricas
parietales, mantiene el pH necesario, ablanda la fibrina y el colágeno,
controla el paso de bacterias al intestino y estimula la secreción de
secretina, estimulador a su vez de la secreción pancreática y biliar.
Existen
tres vías fundamentales por las que se estimula la secreción ácida. Por vía
paracrina actúa la histamina, por vía endocrina la gastrina y por vía
neurocrina actúa la acetilcolina. Estas tres sustancias liberan mensajeros que
estimulan las células perietales.
A
su vez existen inhibidores de esta secreción, como son la presencia de CLH y de grasas en el duodeno.
El
Intestino Delgado
En
el intestino delgado hay un tono muscular que se convierte en movimiento por efecto de diferentes estímulos. La
motilidad intestinal tiene como finalidades el amasado y la propulsión del
quimo. Por lo tanto existen movimientos destinados a realizar una perfecta
mezcla de las partículas, unos movimientos de propulsión, cuya finalidad es el
avance y la dispersión del quimo, y unos movimientos esporádicos y reflejos,
que se producen al llegar el alimento al estómago, que además tienen la función
de arrastrar y limpiar de restos digestivos.
En
el intestino delgado, a la altura del duodeno se neutraliza el quimo ácido que
sale del estómago y se continua la digestión de los principios inmediatos
para posibilitar la absorción intestinal. Esto se logra gracias a la acción de
las secreciones pancreáticas (enzimas) y de la vesícula biliar (bilis).
Como
resultado de todo esto a nivel del intestino delgado se absorben los hidratos
de carbono, proteínas,
grasas, agua , iones y vitaminas.
El
Intestino Grueso
En
el epitelio cólico apenas hay enzimas, pero si abundantes células secretoras de
moco. Este se secreta por efecto del contacto con la masa fecal y su función es
proteger la mucosa de los residuos ácidos que
existen en las heces como resultado de las distintas fermentaciones producidas
a lo largo del aparato digestivo.
Otra
misión importante del colon, es la de absorber determinadas sustancias. Estas
son; agua, sodio, potasio, cloruro, bicarbonato, ácidos grasos de cadena corta,
vitamina K y algunas vitaminas del grupo B procedentes del metabolismo de las bacterias cólicas.
En
el colon existen gases, que pueden ser causa de problemas clínicos. Procede del aire deglutido
y de reacciones químicas intestinales y fermentaciones bacterianas. El volumen
normal no detectable es de 200 ml, pero en un momento dado se puede llegar a
2000 ml. La eliminación es de unos 600 ml/día en fracciones de 40 ml, lo que
supone unas 15 expulsiones al día.
La
defecación, por fin, tiene como finalidad la expulsión de los residuos de la
digestión tras la absorción de las sustancias nutritivas.
3.
Trastornos del sistema digestivo
Alteraciones
de las porciones altas
La
esofagitis también puede ser viral, causada por el virus de herpes simple. Y también puede ser una esofagitis por
cándida, ya que varias especies de Cándida son habitantes normales de la
garganta y pueden volverse patógenas en determinadas circunstancias (diabetes,
tratamientos con antibióticos...) produciendo esofagitis.
Tumores
De Esófago
También
son dignas de mención las hernias o salientes de un órgano que se introducen en
una parte distinta del cuerpo. Con relación al tubo digestivo destacan las
hernias de hiato, que se producen cuando una parte del estómago se proyecta a
través de la abertura del diafragma por la que pasa el esófago.
4.
Alteraciones gástricas
Úlcera
En
la úlcera gástrica el dolor generalmente se debe y produce con y por la comida,
mientras que la úlcera duodenal duele por sí misma. A menudo hay una pérdida de
sangre crónica que aboca a una anemia por erosión superficial
y, más seriamente, la úlcera puede erosionar un vaso sanguíneo grande causando
una fuerte hemorragia.
Gastritis
Cáncer
De Estómago
Obstrucción
5.
Alteraciones intestinales
Estreñimiento
Obstrucción
El
intestino delgado puede obstruirse por bandas de tejido fibroso llamadas
adherencias, que comprimen desde fuera, obstrucción extrínseca, o bien puede
colapsarse una parte del intestino a través de alguna de las aberturas
naturales de la pared abdominal y se obstruye como resultado de ello. Tal
protusión constituye lo que se llama hernia, y aunque éstas sean comunes, no lo
es tanto la obstrucción por su causa. La más común de las obstaculizaciones a
nivel del colon es la debida a carcinoma, que puede asentar en cualquier punto
o a lo largo de todo el recorrido.
Diarrea
Tumores
Intestinales
La
apendicitis es otro trastorno del intestino y consiste en
la inflamación del apéndice, debido a una infección. Cuando esto
sucede ha de ser extirpado lo más rápidamente posible para evitar
complicaciones y suele tener un pronóstico favorable.
6.
Alteraciones de los órganos anejos
Trastornos
hepáticos
La
complicación más temida de la hepatitis viral es la hepatitis fulminante
(necrosis hepática masiva (por fortuna, es rara). Se presenta sobre todo en los
casos de hepatitis B y delta, los enfermos suelen presentar síntomas de
encefalopatía y de hecho evolucionar a coma profundo. Son complicaciones más
raras de la hepatitis viral pancreatitis,
miocarditis, neumonía atípica, anemia aplástica, mielitis transversa
y neuropatía periférica.
También
son comunes la cirrosis, lesión degenerativa del hígado causada normalmente por
el abuso del alcohol y los cálculos biliares, o piedras en la vesícula, que son
depósitos de colesterol o de pigmentos biliares.
Trastornos
Del Páncreas
La
salida de las secreciones del órgano a la cavidad abdominal libre es causa de
peritonitis severa. Las secreciones endocrinas probablemente también se
afectan, causando dificultades para controlar el nivel de glucosa en
sangre.
7. Descripción de los órganos del
sistema digestivo
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